la subalternidad, se pregunta si es que puede representar al colonizado, reconociendo que la imagen del colonizado es la imagen del dominador que ha querido construir una imagen negativa de lo que en verdad no es el otro, sino el reflejo del mismo. Por lo que el subalterno siempre se encuentra en una situación de desventaja tanto en el material como simbólico y cultural, por lo que no le queda otra que reconocer que tiende a fracasar en lo que spivak denomina fracaso cognoscitivo.
El fracaso cognoscitivo, nos muestra un mundo en donde los cambios no son transiciones, sino por el contrario confrontaciones, en donde se rompen los sistemas de signos y se producen los desplazamientos discursivos, por lo que la dinámica de la acción es en el momento que se desordena la cadena de signos, así este proceso se convierte en desplazamiento de los signos que pasa por la lectura, por la posibilidad de la acción que se dirige desde el pasado al futuro. Por lo que la lectura no se entiende como un texto en donde existe una representación, sino como un momento en donde hay posibilidad de acción y transformación.
Así, si queremos saber si el subalterno puede representarse, tenemos que tener un principal hincapié, en el proceso del desplazamiento, saber cual es la superioridad del colonizador quien es el que ha creado al colonizado, ya que comprendiendo la mecánica de construcción del otro, que consolida así mismo.
En consecuencia, si se comprende esta mecánica, se puede apreciar que el subalterno tiene una imagen negativa, que es producto de la propia construcción del colonizador, por tanto el colonizado tendría una conciencia negativa del colonizador. De esta manera si el colonizado puede comprender las condiciones de posibilidad en que se ha construido el discurso acerca de ellos, preguntarse, por el quien dice y para quien lo dice, es el primer momento para construir una estrategia que pueda dar cuenta de la estructura de dominación en la cual están insertos.
La capacidad de representación de ciertos acontecimientos, fenómenos u/o organización de lo social es la piedra angular de las ciencias sociales. En momentos donde la “crisis de la representación” (las comillas debido a que se sugiere un momento especifico, el ingreso del post-modernismo en el mundo social, dado que la crisis de quien representa o como se representa se ha puesto en tela de juicio mucho tiempo antes del advenimiento del post-modernismo) ha ingresado no solamente en el plano del estudio de lo social, sino en el plano de lo ideológico, político, etc. no creo que sea factible preguntarnos quien tiene o no la capacidad, la autori(d)a(d), el significado valido, la mejor interpretación. Cada uno es capaz de representar su mundo social (entendiéndolo en el campo de la experiencia, por lo tanto un mundo limitado). Pero también se puede representar al otro y hay es donde yace el problema, pero este problema se ha ido desfigurando, actualmente la capacidad interpretativa y hasta reconstructiva que se le puede otorgar a los textos, da la posibilidad a la audiencia de poder dar sentido y significado respecto a los propios interés, por lo que la autoría o capacidad de representar y ser representado basa solamente en la capacidad interpretativa que cada cual concede al texto.
Cuando se habla de subalterno, es necesario entender que la condición ha la que se expone este termino es a la imposibilidad de dar voz y representación a las clases con menos poder de movilidad social, esto, sobre la base del conjunto de relaciones de poder de la que somos parte, es decir, desde nuestra composición interna como grupo arraigado a un vinculo social específico.
En este caso, pensemos en estudiantes que se van a ganar la vida a través de los otros, esto en medida de crear una interrogante epistémica, de hacer de la antropología el estudio de identidades cerradas, con lo cual, no me refiero al grado de comprensión o entendimiento al cual se puede llegar dentro de la especificidad de cada grupo, sino, a relacionar las diferencias sociales a identidades colectivas, ya que esto compone una reafirmación de la condición otorgada a los subalternos, por lo cual; crear teorías en base a la presunción de entender el sentido de una persona o grupo de personas que esta desprovisto de voz, o ilegitimo en contraste a las fuerzas enunciadoras dominantes, se construye una nueva voz que marca una diferencia, pero que a la vez determina otra voz dominante en desmedro de los enunciados.
Es en ese sentido que lo primordial es que los otros hablen de su manera de ver las cosas. Acaso nosotros podemos codificar el sentir de un homosexual si no lo somos, y si estos por medio de organizaciones se pueden representar ellos mismos. Ejemplo de esto es Sidacción, que es una organización que nació en son de dar voz a los homosexuales que estaban siendo esteriotipados y victimizados por la llegada del sida en los años ‘80. No son ellos los que transmiten su sentir a la sociedad, no son los peñis que asumiendo la cultura occidental escriben y hablan monografías de ellos mismos, no somos nosotros los que estamos demás, o tal vez, somos nosotros los que debemos hallar desde nuestra lugar de enunciación los casos específicos de desigualad que producen diferencia y dejar el sentido y significancia de estos a los que son parte integra de esta aserción.
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la subalternidad, se pregunta si es que puede representar al colonizado, reconociendo que la imagen del colonizado es la imagen del dominador que ha querido construir una imagen negativa de lo que en verdad no es el otro, sino el reflejo del mismo. Por lo que el subalterno siempre se encuentra en una situación de desventaja tanto en el material como simbólico y cultural, por lo que no le queda otra que reconocer que tiende a fracasar en lo que spivak denomina fracaso cognoscitivo.
El fracaso cognoscitivo, nos muestra un mundo en donde los cambios no son transiciones, sino por el contrario confrontaciones, en donde se rompen los sistemas de signos y se producen los desplazamientos discursivos, por lo que la dinámica de la acción es en el momento que se desordena la cadena de signos, así este proceso se convierte en desplazamiento de los signos que pasa por la lectura, por la posibilidad de la acción que se dirige desde el pasado al futuro. Por lo que la lectura no se entiende como un texto en donde existe una representación, sino como un momento en donde hay posibilidad de acción y transformación.
Así, si queremos saber si el subalterno puede representarse, tenemos que tener un principal hincapié, en el proceso del desplazamiento, saber cual es la superioridad del colonizador quien es el que ha creado al colonizado, ya que comprendiendo la mecánica de construcción del otro, que consolida así mismo.
En consecuencia, si se comprende esta mecánica, se puede apreciar que el subalterno tiene una imagen negativa, que es producto de la propia construcción del colonizador, por tanto el colonizado tendría una conciencia negativa del colonizador. De esta manera si el colonizado puede comprender las condiciones de posibilidad en que se ha construido el discurso acerca de ellos, preguntarse, por el quien dice y para quien lo dice, es el primer momento para construir una estrategia que pueda dar cuenta de la estructura de dominación en la cual están insertos.
La capacidad de representación de ciertos acontecimientos, fenómenos u/o organización de lo social es la piedra angular de las ciencias sociales. En momentos donde la “crisis de la representación” (las comillas debido a que se sugiere un momento especifico, el ingreso del post-modernismo en el mundo social, dado que la crisis de quien representa o como se representa se ha puesto en tela de juicio mucho tiempo antes del advenimiento del post-modernismo) ha ingresado no solamente en el plano del estudio de lo social, sino en el plano de lo ideológico, político, etc. no creo que sea factible preguntarnos quien tiene o no la capacidad, la autori(d)a(d), el significado valido, la mejor interpretación. Cada uno es capaz de representar su mundo social (entendiéndolo en el campo de la experiencia, por lo tanto un mundo limitado). Pero también se puede representar al otro y hay es donde yace el problema, pero este problema se ha ido desfigurando, actualmente la capacidad interpretativa y hasta reconstructiva que se le puede otorgar a los textos, da la posibilidad a la audiencia de poder dar sentido y significado respecto a los propios interés, por lo que la autoría o capacidad de representar y ser representado basa solamente en la capacidad interpretativa que cada cual concede al texto.
Cuando se habla de subalterno, es necesario entender que la condición ha la que se expone este termino es a la imposibilidad de dar voz y representación a las clases con menos poder de movilidad social, esto, sobre la base del conjunto de relaciones de poder de la que somos parte, es decir, desde nuestra composición interna como grupo arraigado a un vinculo social específico.
En este caso, pensemos en estudiantes que se van a ganar la vida a través de los otros, esto en medida de crear una interrogante epistémica, de hacer de la antropología el estudio de identidades cerradas, con lo cual, no me refiero al grado de comprensión o entendimiento al cual se puede llegar dentro de la especificidad de cada grupo, sino, a relacionar las diferencias sociales a identidades colectivas, ya que esto compone una reafirmación de la condición otorgada a los subalternos, por lo cual; crear teorías en base a la presunción de entender el sentido de una persona o grupo de personas que esta desprovisto de voz, o ilegitimo en contraste a las fuerzas enunciadoras dominantes, se construye una nueva voz que marca una diferencia, pero que a la vez determina otra voz dominante en desmedro de los enunciados.
Es en ese sentido que lo primordial es que los otros hablen de su manera de ver las cosas. Acaso nosotros podemos codificar el sentir de un homosexual si no lo somos, y si estos por medio de organizaciones se pueden representar ellos mismos. Ejemplo de esto es Sidacción, que es una organización que nació en son de dar voz a los homosexuales que estaban siendo esteriotipados y victimizados por la llegada del sida en los años ‘80. No son ellos los que transmiten su sentir a la sociedad, no son los peñis que asumiendo la cultura occidental escriben y hablan monografías de ellos mismos, no somos nosotros los que estamos demás, o tal vez, somos nosotros los que debemos hallar desde nuestra lugar de enunciación los casos específicos de desigualad que producen diferencia y dejar el sentido y significancia de estos a los que son parte integra de esta aserción.
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